Me acordé de los moldes de galleta
sábado 21 de noviembre de 2009
Es lo que he hecho mientras dormías (¿dormías?).
También me he hecho la foto del culo, pero no me vale, porque llevo el peto y tú te agarrarás a la excusa de que con el peto no hay culo que asome, y me jurarás sobre la biblia del caos que sigue estando ahí debajo, pero no. No, no, no... se fue y por más que recé al dios de la gimnasia, no volverá a asomarse por ningún vaquero. Se ha debido redistribuir por alguna otra zona de mi cuerpo. No sé. A lo mejor ahora tengo las orejas más turgentes.
Juana Tequila sigue con su labor de destrucción. Ha sacado todas las galletas de plato y las ha repartido a lo largo y ancho del pasillo. Ahora la mitad de los ositos no tienen brazos y los elefantes tienen pelos gatunos entre el chocolate. Debería meterla en la picadora y hacerla relleno de cojín, pero cuando me acerco a reñirla ronronea y se frota zalamera contra mi cara de mala leche. No puedo trocear a alguien que se me frota zalamero (toma nota). Va en contra de mi programación mental y me crea un conflicto de conciencia. Le he dado una rana de trapo, de esas que van rellenas de bolitas de polieuretano para que juegue sin matar y deje un poco en paz la casa, pero no ha servido de mucho. Ahora sigue destrozando las cosas, pero lo hace llevando siempre la rana en la boca y dejándola a un lado, como diciendo "tú espera aquí que acabo enseguida y estoy contigo..." Cuando termina de aniquilar la recoge otra vez y hala... a buscar otro objetivo.
Juana Tequila es hembra y ganadora. Cuanto antes lo asuma, mejor.
También me he hecho la foto del culo, pero no me vale, porque llevo el peto y tú te agarrarás a la excusa de que con el peto no hay culo que asome, y me jurarás sobre la biblia del caos que sigue estando ahí debajo, pero no. No, no, no... se fue y por más que recé al dios de la gimnasia, no volverá a asomarse por ningún vaquero. Se ha debido redistribuir por alguna otra zona de mi cuerpo. No sé. A lo mejor ahora tengo las orejas más turgentes.
Juana Tequila sigue con su labor de destrucción. Ha sacado todas las galletas de plato y las ha repartido a lo largo y ancho del pasillo. Ahora la mitad de los ositos no tienen brazos y los elefantes tienen pelos gatunos entre el chocolate. Debería meterla en la picadora y hacerla relleno de cojín, pero cuando me acerco a reñirla ronronea y se frota zalamera contra mi cara de mala leche. No puedo trocear a alguien que se me frota zalamero (toma nota). Va en contra de mi programación mental y me crea un conflicto de conciencia. Le he dado una rana de trapo, de esas que van rellenas de bolitas de polieuretano para que juegue sin matar y deje un poco en paz la casa, pero no ha servido de mucho. Ahora sigue destrozando las cosas, pero lo hace llevando siempre la rana en la boca y dejándola a un lado, como diciendo "tú espera aquí que acabo enseguida y estoy contigo..." Cuando termina de aniquilar la recoge otra vez y hala... a buscar otro objetivo.
Juana Tequila es hembra y ganadora. Cuanto antes lo asuma, mejor.

